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CRM · Propuestas · Agenda

Las propuestas salen de un solo catálogo.

Un CRM que termina en el documento que el cliente firma. Los precios salen de una fuente y solo de una: el modelo redacta, pero no inventa cifras.

La regla de la casa

Un precio que nadie
puede inventar.

El catálogo es la única fuente de cifras del sistema. Cuando el modelo redacta una propuesta no escribe importes: los pide por herramienta, y después un validador vuelve a comprobar cada renglón contra la base.

Un servicio que la casa vende pero al que nadie le ha fijado tarifa sale impreso como por cotizar. Nunca como cero: un cero se lee como gratis en el documento del cliente.

Qué hace

Seis piezas, una sola base de datos.

No son módulos que se compran aparte ni integraciones que hay que conectar. Es una sola aplicación, y por eso el correo sabe de qué organización es y la propuesta sabe de qué trato viene.

  • El CRM

    Organizaciones, personas, tratos con embudo, actividades y notas. Las sucursales de un grupo son clientes autónomos, porque firman contratos por separado.

  • Las propuestas

    Bloques editables entre varias personas a la vez, con historial de quién cambió qué. La revisión interna se vota, y los votos caducan al editar.

  • Un solo catálogo

    Todos los precios viven en un lugar. El modelo los consulta por herramienta: puede elegir mal un servicio, pero no puede inventarle una cifra.

  • El correo, dentro

    Cuenta IMAP y SMTP por persona, plantillas con datos reales del contacto, e hilos ligados a la organización sin copiar y pegar nada.

  • La agenda pública

    Cada quien publica su disponibilidad y el prospecto reserva sin cuenta. La invitación sale en .ics y la doble reserva la impide la base de datos.

  • Agentes por token

    La misma API expuesta como herramientas MCP. Un agente nunca puede más que la persona por la que actúa, y lo que escribe queda a nombre de ella.

Todo lo que se manda al cliente sale de aquí, y queda registrado quién lo cambió.

Cómo funciona

De la reunión al acuse.

  1. Se cargan las fuentes

    La transcripción de la reunión y las notas del equipo. Nada más: lo que no esté aquí no entra al documento.

  2. Se redacta contra el catálogo

    El modelo arma los bloques y pide cada precio a la base. Lo que aún no tiene tarifa sale como «por cotizar», no como cero.

  3. Lo revisa una persona

    Se asignan revisores y se vota. Al editar después de aprobar, los votos de esa versión dejan de contar.

  4. Se publica y se sabe

    El cliente recibe un enlace propio. Cuando lo abre queda registrado; cuando acepta, queda el acuse con nombre y fecha.

Lo que no hace

No manda campañas.
No adivina precios.

El correo es de uno a uno: hasta diez destinatarios, sin listas ni envíos programados. Es una decisión, no una función pendiente: el día que esta herramienta mande boletines, deja de servir para lo que sirve.

Tampoco hay multiempresa todavía: hoy se instala una vez por empresa, con su propia base. Preferimos decirlo aquí a que se descubra después.

Empieza por el catálogo.

Es lo único que hay que capturar antes de mandar la primera propuesta. Todo lo demás se llena solo mientras se trabaja.

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